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La casa container llegó a Las Heras

Hace 21 días dos contenedores fueron colocados sobre un terreno a metros de la Av. Presidente Alfonsín. Una semana después la familia ya estaba habitándolos. Una nueva forma de tener la casa propia. Conocela.

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Las entradas a la ciudad en cualquier día de la semana suelen tener un tránsito continuo más allá de los horarios. La Ruta 40 que une las localidades vecinas y es desembocadura de otros caminos también tiene su ida y vuelta más ardua, sobre todo de vehículos pesados. Así pasaban las semanas y la cotidianeidad de los actos en nuestra Las Heras. Nada rompía el esquema estructurado pero sereno, más en época invernal. Hasta que el viernes 22 de junio un camión con acoplado frenó por completo el andar sobre la Av. Presidente Alfonsín, para la gran mayoría la Colón.

A la altura 1100, aproximadamente, el conductor de un gigantesco camión se las ingenia para maniobrar en lo angosto, mientras un colaborador desde abajo le hace señas para no equivocarse. Volante para un lado, volante para otro, marcha atrás un poquito… y logra poner primera para ingresar a destino: dos container están listo para bajar del acoplado, ultimar detalles y convertirse en una casa con todos los equipamientos que se puedan imaginar. Sí, dos cantainer.

El terreno donde serán colocados está limpio, simplemente le construyeron unos pilotes de hormigón para que no estén en contacto con el piso. A los tres días, ya había personal trabajando en su interior y en el exterior. “Si querés pasá a mirar cómo es adentro. Es un lujo”, dice uno de los empleados y, verdaderamente, tenía razón.

Lo novedoso que rompe el esquema de lo tradicional para el día a día de General Las Heras llamó la atención. Por eso quisimos conocer un poco más de qué se trata vivir en un container y nos contactamos con Juan Cruz, quien lleva a adelante este proyecto y llegó a nuestra ciudad por una vecina que los eligió para concretar su vivienda propia.

“Nosotros compramos los contenedores de 40 pies, también conocidos como “jumbos”, de 12 metros de largo por 2,50 de ancho y 2,90 de alto. Son usados de primera”, cuenta Juan Cruz.

Esta modalidad de vivienda nació por un tema ecológico de reutilizar un contendor marítimo, fuera de circulación. La idea es darle una nueva vida útil. Por eso pasan de estar en un puerto depositados a estar alojados en la planta de Arqtainer, en la ciudad de 25 de Mayo, donde los reciclan sacándole el óxido, pintando el interior y exterior y reparándolo totalmente a cero. “Lijado completo, convertidor de óxido a todo el contenedor, son otras de las tareas. Luego comienzan los trabajos en construcción en seco, se pulen los pisos y se plastifican. Al ser contenedores de primera generalmente están en buen estado”, agrega.

El container, al estar preparado para el mar, es totalmente estanco por lo que no sufrirá la humedad y las filtraciones por ningún lado. Es una caja de acero, literal.

Velocidad, tiempo y precio son las premisas para que el cliente se pueda inclinar a la hora de pensar en su propia vivienda. Además, Juan Cruz, el dueño de esta empresa, resalta que las casas se entregan totalmente terminadas, con llave en mano. “Instalación eléctrica, cloacal, agua fría y agua caliente por termofusión, sanitarios, aberturas, cielo raso y paredes de durlock, revestimientos, muebles. Tiene todo incluido”, asegura.

A la hora de tomar alguna decisión siempre aparecen las dudas entre las ventajas y las desventajas. En este caso, con las casas container, al ser una alternativa cada vez más utilizada en el mundo Juan Cruz expresa sus beneficios: “Primero la parte ecológica porque es reciclar un contenedor para transformarlo en una casa, un quincho o una oficina. Después es decirle no al stress de obra, nosotros hacemos las viviendas en el taller y se llevan a destino, (si es de 30m2) solo resta bajarlas y que el cliente tenga los servicios necesarios. En las casas de 60 y 90 metros cuadrados, con dos y tres contenedores, hay que hacer terminaciones in situ de unión por fuera y dentro. Además, por último, como se hace en un taller bajan considerablemente los costos”, explica Juan Cruz y pone como ejemplo la instalada en nuestra ciudad que es de 60m2, donde de un viernes para otro lograron terminar los trabajos para que esté en condiciones para ser habitada.

La familia herense que concretó el sueño de la casa propia demoró más en la elección que en el tiempo que llevó acondicionar los contenedores. Quienes hayan pasado por las inmediaciones de las calles Elizondo y Juez Dumont así lo pudieron constatar porque en tan solo siete días de trabajos en el lugar, la vivienda quedó con la luz encendida, el agua conectada y el aire acondicionado calentando el ambiente. En 10 días la familia ya estaba viviendo en la casa container.  Además, si el día de mañana quieren agregar más módulos lo pueden hacer sin ningún problema: simplemente se coloca un nuevo contenedor y se lo adapta al gusto del cliente.

Estos nuevos sistemas constructivos avanzan y se posicionan en el mercado como claras alternativas a las propuestas tradicionales a la que estamos acostumbrados a ver a diario. Y, tomando como referencia a distintos profesionales, dicen que el futuro de la construcción en nuestro país puede radicarse en esta modalidad, porque hay más de 30 millones de contenedores en desuso en el mundo. Por lo que mejoraría el medioambiente, por su reutilización, y porque es una opción concreta para las familias que sueñan con acceder a su propia vivienda, conjugando el tiempo con el bajo costo.

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