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Ruta 6: el paraíso de los peces

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Apenas a unos 15 kilómetros de nuestra ciudad y regenteado por una herense se levanta Ruta 6, una granja dedicada a la cría de peces para la provisión de parques y acuarios.

Sobre una superficie de 12 hectáreas, Ruta 6 es un emprendimiento de la familia Cassará, cuyos integrantes son dueños del tradicional laboratorio médico que lleva su nombre, ubicado en el barrio de Mataderos y a unos cien metros de la Av. Gral. Paz.

Precisamente sobre esas tierras asentadas a la vera de la ruta 6, a finales de la década del 70 Horacio, uno de los dueños comenzó, siendo muy joven, a montar una granja que en un primer momento fue de cerdos, pero luego mutó a la cría de ciervos y conejos para la industria farmacéutica y, finalmente a la piscicultura.

Viviana Andrade, la encargada del lugar, cuenta que ingresó allí hace casi cuarenta años y reconoce haber sido parte del crecimiento de la granja que  en un momento se especializó en los peces tropicales, que luego fue dejando por un problema de costos. “Entre 2008 y 2009 con un fuerte incremento del gas que hubo tuvimos que dejar de producir los peces de aguas cálidas, porque la calefacción de las piscinas y los galpones era imposible, entonces continuamos con la cría y comercialización de otras especies, entre peces y anfibios.

Entre los primeros se destacan las peceras entre enormes recipientes plásticos, de vidrio o de cemento y las lagunas naturales donde los peces completan su desarrollo y en los que se pueden encontrar desde diminutos cálicos, gold surt, telescópicos o irons hasta las enormes carpas en todos sus tamaños, desde las pequeñas velíferas de 6cm. de largo hasta portentosos ejemplares de más de 30 cm. que pueden llegar a valer más de mil pesos en el mercado.  

Mientras que en otros galpones crecen las ranas albinas africanas o los axolotes, un extraño anfibio de la familia de las salamandras a los que muchos llaman “peces que caminan” y que es originario de México, donde es una especie endémica, aunque en vías de extinción fuera de los criaderos.

Mientras recorremos los galpones en los que se multiplican peceras ante nuestros ojos, observamos una garza blanca que pasea cerca de la laguna buscando la manera de sortear las mallas de media sombra que las protegen precisamente de estas u otras aves que se harían un festín si no tuviesen estas barreras. “Todas las piletas, tanto las que están en la tierra como las de cemento (enormes estructuras de 50 x 10 metros por casi un metro cincuenta de altura) están cubiertas con las mediasombra, pero siempre algún ave suele meterse. Lo que ocurre es que después no pueden salir y terminan asfixiadas en las redes o ahogadas en la laguna”, explica Viviana mientras nos va mostrando el sistema de reproducción y comercialización de la granja.

El desove de los reproductores dura unos tres o cuatro días, los huevos se colocan en piletas aisladas porque si no ellos mismos se los comen. Cuando nacen los alevinos se los alimenta durante algunos días con artemia (huevos de camarones) y luego se los pasa a las piletas naturales donde se desarrollan por unos tres meses hasta que son “pescados” con redes y clasificados de acuerdo a su tamaño. Allí es dónde se los coloca en las peceras para que continúen su crecimiento.

Todos los lunes se realizan los embales de acuerdo a los pedidos de los acuarios de todo el país o los distribuidores que son los que luego proveerán a los comercios minoristas. Todos los martes sale el transporte para entregar los pedidos.

Debemos reconocer que en una visita anterior y con la presencia de peces tropicales la variedad era mucho más amplia y nos brindaba la posibilidad de conocer especies que no encontrábamos ni en los documentales de Animal Planet, de todas formas aún hoy los admiradores de estas especies acuáticas estarían en un parque de diversiones, una experiencia única.     

El lugar no está abierto al público y aún los visitantes deben cuidar estrictas normas de higiene para evitar enfermedades.

El último de los paseos es para ver las imponentes carpas de hermosos colores y enormes tamaños que en el Jardín Japonés pasan unas sobre otras cuando se las alimenta y en las piletas de la granja recorren las aguas con un deslizamiento casi señorial.

Mientras tanto la garza blanca sigue merodeando una de las lagunas hasta que los perros de la granja advierten su presencia y la ponen a volar.

Ruta 6 es un emprendimiento poco tradicional ubicado muy cerca de nuestra ciudad y del que muchos no tienen idea de su existencia. Aquí se lo presentamos.

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