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De Ushuaia a La Quiaca, pero en bici

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A comienzos de la década del 80, a León Gieco se le ocurrió reunir a los músicos del todo el país para que se encuentren en Buenos Aires con el objetivo de grabar la música autóctona de cada uno de sus lugares de origen. La historia cuenta que Gustavo Santaolalla, entonces productor de la idea, propuso que fuese al revés y que el brillante músico santafesino viaje a cada rincón del territorio nacional y contacte a los músicos en su lugar en el mundo.

Fue así como surgió un célebre disco que tuvo cuatro volúmenes y que comenzó a editarse a mediados de los 80, convirtiendo a “De Ushuaia a La Quiaca”, en un trabajo icónico de nuestro cancionero popular.

Pero Gieco y todo su equipo se desplazaban en enormes micros con todo el confort.

Los herenses podemos decir con orgullo que un vecino nuestro acaba de cubrir la misma distancia… pero en bicicleta.

Es que Federico Martínez, Pikin para nosotros, por estos días se encuentra en el extremo norte del país, después de haber pedaleado 16.000 kilómetros desde que saliera de nuestra ciudad en diciembre del 2020.

Semana tras semana va subiendo a sus redes documentales que no nos cansamos de recomendar, pero, de vez en cuando, nos gusta hablar con él para ir recorriendo el país con nuestra imaginación. (YouTube: @Otraformadevivir)

Una linda manera de hacer turismo: desde la compu, mientras él pedalea.

La última vez que nos pudimos comunicar, estaba en la Provincia de Formosa, recorriendo el renombrado “Bañado de La Estrella” y con el propósito de regresar a Chaco para hacer “el Impenetrable (una biósfera única, pero con grandes dificultades para atravesarla pedaleando) y desde allí cruzar a Salta, para seguir subiendo hacia el norte.

“Siempre voy hablando con otros cicloturistas y con la gente del lugar. Tengo un proyecto, pero lo voy adaptando de acuerdo a la información que me brindan. Así fue como desistí de cruzar El impenetrable, ya que las distancias son muy largas, con pocos centros poblados, mucho calor, poca agua y el peligro latente de los mosquitos. Por eso desistí (aunque me gustaría hacerlo en otro momento) para ingresar a Salta por la ruta 81, directamente desde Formosa”, nos cuenta desde Tres Cruces, bien al norte de Jujuy, donde se encuentra por estos días.

Dengue y reposo

Y así fue que siempre por la ruta 81 (que une Formosa con Salta) fue devorando kilómetros y pintorescas poblaciones, donde no le faltó el lugar para alojarse, ya sea en Laguna Yema o Ingeniero Juárez en Formosa, como en Juan Pagé (puerta de entrada a “La Linda”) o Juan Sola en Salta.

Pero, el temor por los mosquitos en la Argentina subtropical no fue infundado, a tal punto que cuando estaba pedaleando por la Provincia de Salta, comenzó a sentir síntomas como de una gripe, pero más severos. Al llegar a Orán, donde tenía el ofrecimiento para quedarse en la casa de uno de sus seguidores, comenzó a empeorar y los médicos le diagnosticaron que tenía dengue por lo que habría de permanecer en reposo por algo más de una semana, siempre y cuando no se complicara el cuadro.

Afortunadamente esto no ocurrió y pudo seguir viaje tras diez días de reposo y ya con muchísimas ganas de sacar la Doradita a la Ruta.

Y, cuando la ruta 81, empalma con la 34 (que va de Rosario a Tartagal y la frontera con Bolivia) comenzó a descender para hacer noche en San Pedro y en San Salvador, la capital jujeña, pero sin perder la oportunidad de conocer y recorrer la reserva de Calilegua, una zona de abundante vegetación, arroyos y cascadas en medio de la Yunga. “Me hubiese gustado recorrer más, pero era el viaje de un día y en esos lugares no hay muchos sitios para acampar seguro y tuve que regresar a la ruta”, nos cuenta, mientras se prepara para el último tramo de la subida desde el sur para llegar a La Quiaca.

“Hice Purmamarca, Volcán, Humahuaca y ahí me recibió una pareja que vive en Iturbe, a doce kilómetros de Humahuaca y justo donde comienza el camino a las sierras del Hornocal. Me hablaron de la trepada, que no era para cualquiera, que iba a ser complicada y no sé cuántas cosas más, por lo que no podía rechazar el desafío, pero te aseguro que en un momento creí que no llegaba, era una trepada de mil metros en 10 km. Y tuve que hacer casi la mitad caminando, porque no podía avanzar y eso que había dejado gran parte del equipaje en la casa de los chicos. Algunos automovilistas se ofrecían para llevarme, pero quería llegar por mis propios medios y cuando lo logré (4400 msm) fue una experiencia hermosa. La vuelta creí que iba a ser más simple, pero no podías bajar muy rápido porque el camino es de ripio y tiene muchísimos serruchos que lo convierten en altamente peligroso. Con decirte que para hacer 50 kilómetros salí a las 11 de la mañana y volví a las 9 de la noche. Los chicos ya estaban por salir a buscarme”, recuerda y empieza a sacar cuentas.

Él cuenta kilómetros no miente

Es que ayer completaba los 16.000 km. Y tenía proyectado llegar desde Tres Cruces, uno de los lugares donde tuvo que pagar alojamiento para descansar bien, porque venía complicado, a La Quiaca, pero aún no había decidido si lo haría en una sola jornada o terminaría haciendo noche en Abra Pampa, a mitad de camino.

De todas formas, desde el extremo norte del país deberá regresar a Humahuaca porque la caja pedalera de la Doradita está pidiendo un cambio y no es para menos ya que la última vez que puso una nueva estaba saliendo de Ushuaia. Lo que significa que mal va a poder reclamar por la garantía, ya que la agotada cajita se recorrió el país de punta a punta.

Y después de La Quiaca, ¿qué?

Le preguntamos cómo sigue el itinerario y nos dice que aún no lo tiene muy claro, porque pensaba comenzar a transitar la mítica Ruta 40, pero ya le han dicho que en muchos lugares está nevando y las temperaturas son extremas, por lo que está meditando la posibilidad de bajar a Salta y, desde allí, a Tucumán y Santiago del Estero, buscando mejores climas, aunque le han recomendado mucho Córdoba y proyecta recorrerla todo lo que pueda.

Veremos en las próximas semanas cómo sigue esta aventura que ya lleva 16.000 kilómetros y dos años y medio recorriendo la Argentina.

Alguna vez calculamos que con cada pedaleada en la bici se avanzan tres metros. Federico ya superó los cinco millones.

Y va por más.


La ruta te da sorpresas

Miércoles a la mañana, saliendo desde Tres Cruces hacia La Quiaca, desde un auto le tocan bocina y pronuncian la “contraseña”: Las Heras. Se detiene al costado de la ruta y se encuentra con Hugo y Haydeé Schinca (foto), dos herenses que se encuentran viajando como turistas por el norte del país. No podía faltar la foto y un pedido, porque proyectaba descartarse de algo de equipaje y aprovechó la ocasión para mandarlo de regreso al pueblo en “vuelo” directo y sin pagar encomienda. “Un kilo es un kilo”, asegura Federico.

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