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Cimbronazo en el mapa político local

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Cuando parecía que lo único que restaba para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias era el desarrollo de la campaña proselitista, los cierres de la semana previa y el armado de la ingeniería para el domingo 13 de agosto, el último fin de semana hubo un “movimiento de tierra” que cambia radicalmente el mapa político de cara a las PASO.

Primero fue un rumor, después tuvo espacio en las redes y, finalmente, terminó confirmándose.

Tal como ocurriese en el 19, el caloísmo no sería parte de las elecciones, cuando todos sacaban las cuentas sobre lo que ocurriría con el electorado herense el segundo domingo del mes próximo.

En aquella oportunidad, tal como lo manifestara el actual jefe comunal, fue un acuerdo entre el massismo y el kirchnerismo para que no haya elecciones internas en aquellos distritos en los que gobernaban unos u otros.

Esta vez fue la justicia electoral la que no validó la presentación de la lista que encabezaba el ex intendente. La razón expuesta desde la justicia es que no fue presentada en formato papel, tal como lo estipula la reglamentación vigente, lo que originó un cruce de acusaciones mutuas entre ambos sectores políticos.

Ahora es tiempo de mirar para adelante y analizar las circunstancias que se abren con la ausencia del caloísmo en el cuarto oscuro.

La última vez que una lista encabezada por Caló participó de elecciones fue en el 2017 cuando lo hizo con Unidad Ciudadana y, tanto en las PASO como en las generales, UC cayó ante el oficialismo local, cuya lista encabezaba el Dr. Gonzalo Segovia.

En las PASO se impuso “1país” por algo más de 450 votos (tercero fue Cambiemos que llevaba a Pablo Valerga al frente con mil votos menos) y, si bien en las generales la diferencia pasó a ser de más de 1200 votos, el caloísmo mantuvo sus números, cosechando 3276 sufragios (en las PASO había conseguido 3273).

En rigor de verdad, también Cambiemos mantuvo su caudal (2214 y 226 respectivamente), mientras que el oficialismo pasó de 3726 a 4504, de lo que se desprende que muchos votos en blanco se encolumnaron con la lista encabezada por Segovia y también que fue mayor la participación ciudadana, algo que es común en todas las elecciones.

A partir de allí hubo otros dos actos eleccionarios. En el 19 el triunfo del oficialismo fue aplastante, mientras que en 21 (las generales fueron en noviembre) comenzaron a notarse los problemas a nivel nacional a tal punto que la oposición, encabezada por Sergio Cambra, terminó imponiéndose por 19 votos sobre la lista que llevaba a Marcelo Sartori en primer lugar.

Pero esto es anecdótico porque en ambas ocasiones, el caloísmo no fue parte de los comicios.

Esta vez, lo que habrá que determinar es qué harán los 3000 electores que hace seis años llevaron a Caló al HCD.

Osuna vaticinó que al oficialismo le convenía la participación del ex intendente porque iba a dividir a la oposición y eso siempre es ganancia para el oficialismo, algo que se puede entender en elecciones generales, pero que no es lo mismo en las PASO.

Primero porque si hubiese ido por dentro de lo que hoy se denomina Unión por la Patria ese caudal de votos (si los mantuviese) hubiese quedado cerca de lo cosechado por el oficialismo en el 21. Por afuera deja a cada uno con el caudal de votos que le es propio.

Pero la no participación del caloísmo afecta también la interna de la oposición ya que, si bien muchos votarán en blanco en las PASO o no irán al cuarto oscuro, los que lo hagan, difícilmente se inclinen por la lista encabezada por el actual intendente y pueden inclinar la balanza por cualquiera de los candidatos de Juntos por el Cambio, dónde las diferencias nunca fueron sustanciales en las primarias.

Claro está que todas estas presunciones son contrafácticas y recién se concretarán en la realidad el domingo 13 de agosto a partir de las 8 de la mañana.

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