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CRÓNICA DE UNA SEMANA INOLVIDABLE

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En una hondonada en el medio de la imponente cordillera de Los Andes, a casi tres mil metros de altura y a poco más de un kilómetros del límite con Chile, veinte “paisanos” abrazados, entonan el Himno Nacional.

Se canta con emoción y, ya en el estribillo, se entrecortan las frases, porque más de uno lo hace con un nudo en la garganta. Es el momento cumbre del tercer Cruce de los Andes que organiza la Asociación Sanmartiniana Gral. Las Heras, “El León Invencible”.

Habíamos proyectado llegar hasta el hito de Santa Elena, pero nos habían informado que sería imposible porque había mucha nieve acumulada. Nos propusimos hacerlo hasta el “Tiburcio” como el año pasado, pero el martes Carlos Barros, que es quien organiza la cabalgata, fue con uno de los miembros de la expedición y comprobaron que tampoco se podía llegar, porque había que ascender la última cuesta que tiene casi un kilómetro y estaba completamente cubierta de nieve”, nos dice Lorena Baca, presidenta de la Asociación que este año reunió a veintiún expedicionarios, la mayoría de ellos herenses, pero también con integrantes de Lobos, Capital Federal, La Matanza, Marcos Paz y hasta una chica que llegó especialmente de Polonia para hacer el cruce.

La delegación partió de nuestra ciudad el jueves 4 y, tras alojarse en el Club de la Nieve, el sábado 6 comenzó la cabalgata que se extendió por una semana, aunque con dos días de recuperación, debido a lo extenuante de cada jornada con cabalgatas de seis horas en medio de un paisaje tan inhóspito, como subyugante.

El primer día fue de escalada hasta el denominado Valle Hermoso a casi 30 kilómetros de Las Leñas, acampe en un lugar paradisíaco y un día de recuperación para iniciar el trayecto más complicado hasta la Laguna de la Cargas que no sólo atraviesa un extenso sendero de piedras bordeando la montaña, sino también el cruce del Río Grande en tres oportunidades (con otras tres en el regreso) y en medio de un torrente que impone respeto y que complicó a más de uno de los expedicionarios.

Un inconveniente con las mulas de carga que llevaban carpas y alimentos hizo que la acometida final se postergase para el miércoles, siendo el momento cumbre del cruce, por su carga emotiva.

“El Cruce de Los Andes es un legado que no se puede perder por la inmensidad de su paisaje, las montañas con sus colores que acompañan el recorrido. El silencioso sonido del viento o un cóndor cruzando el cielo. Por la historia de la Patria, con su tremenda grandeza y valentía. Por las emociones que genera y atraviesa el alma y une en cada minuto. Todo esto y mucho más hace que sea una experiencia única. En lo personal disfruté y aprendí con y de mi hijo. El tiempo fue mágico”, aseguró Susana Lértora, quien realizó el cruce con su hijo Lorenzo, el integrante más joven de la delegación.

Algunos realizaron el cruce por primera vez, hubo quienes los repitieron y hasta hay un par que van por su quinta “aventura”.

Entre quienes realizaron el cruce por segunda vez, Manuel Fernandes, manifestó: “Este es mi segundo cruce y nuevamente me invadieron muchísimas emociones, el estar tan lejos de todo y de todos, sin posibilidad de comunicarte, te hace extrañar y valorar hasta lo más insignificante. Valorar los afectos, la familia, los amigos. Es un viaje que vale la pena hacerlo y  lo recomiendo, a pesar de la distancia y de estar inmerso en medio de las montañas con lo mínimo y necesario, te sentís cuidado y contenido”, refiriéndose al excelente trabajo que llevan adelante los muchachos de Cabalgatas del Valle, encargados de la logística del Cruce.

Otra de las expedicionarias (fueron mayoría las mujeres), Taty Langan terminó diciendo: “No es lo mismo que te lo cuenten que vivirlo. Pasé días hermosos, sin noticias del mundo exterior, conectada con un grupo de gente espectacular, y sobre todo, conectada conmigo misma. Nunca bajen los brazos cuando quieran cumplir algo que se propongan. Si lo desean de verdad se puede cumplir, aunque nos cueste mucho”, terminó diciendo la ex docente.

Mientras que ayer, tras regresar al centro de sky Las Leñas, fue Lorena Baca, quien evaluó la experiencia, diciendo: “Fue otro cruce espectacular… lleno de adrenalina, pero todo salió excelente. Lo único que nos quedó pendiente llegar hasta el hito, porque la nieve no nos dejó. Los pasos para llegar estaban muy peligrosos, así que preferimos llegar hasta donde no se corría peligro, pero aún con ese obstáculo, todo lo que se hizo estuvo a la perfección, felicidad que llena el alma”.

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